En un reino mágico vivían muchas princesas, cada una especial a su manera. Algunas eran altas como girasoles, otras pequeñitas como margaritas. Unas cantaban con voz de melodía, otras pintaban con colores de arcoíris. Había princesas de cabello rizado como enredaderas mágicas y otras de pelo liso como rayos de luna.
Un día, el reino se iluminó con una luz especial que reveló una verdad preciosa: cada princesa era perfecta tal como era. Al amarse a sí mismas, su amor se convertía en magia que llenaba el mundo de color. Sus diferencias eran regalos únicos que hacían del reino un lugar más hermoso.